Dos casas: rutinas, reglas y traslados

Cómo organizar la vida entre dos casas para que tu hijo o hija no sienta que vive de visita.

3 min de lectura

Si hubo violencia, esto no se aplica igual. Mira el recurso "Cuando no se puede acordar, o tu hijo o hija sufre mucho".

Vivir en dos casas tiene un costo que los adultos no siempre ven: es tu hijo o hija quien se traslada, prepara el bolso, se olvida el cargador y se adapta a dos formas de hacer las cosas. Cuanto más previsible sea, menos energía le lleva.

Lo que ordena

  • Un calendario a la vista, que conozca con anticipación.
  • Avisar los cambios antes, y no el mismo día.
  • Sus cosas básicas en las dos casas, para no vivir con el bolso a cuestas.
  • Un lugar propio en cada casa, aunque sea pequeño: un cajón, un estante, una cama que es la suya.
  • Poder hablar con el otro adulto cuando quiera, sin pedir permiso.

Reglas distintas en cada casa

No hace falta que las dos casas funcionen igual. Los adolescentes entienden que en cada lugar hay costumbres distintas. Lo que sí conviene acordar es lo básico: horarios de salida, uso del teléfono por la noche, escuela, salud y qué pasa con el consumo.

Si no logran acordar, sostén tus reglas en tu casa sin descalificar las de la otra: "Allá es de una manera, aquí es de esta". Lo que desordena no es la diferencia. Es que cada adulto use sus reglas para mostrar que el otro lo hace mal.

Mira también, en el tema Límites y convivencia, el recurso "Cuando los adultos de la casa no están de acuerdo".

Los traslados

El cambio de casa es el momento más sensible de la semana. Muchos adolescentes llegan de mal humor, callados o cansados. No es contra ti: están pasando de un mundo a otro.

  • Evita las preguntas sobre la otra casa apenas llega.
  • Dale un rato antes de pedirle algo.
  • El cambio de casa no es el momento para que los adultos discutan.
  • Si el encuentro entre los adultos es tenso, que el cambio sea en un lugar neutral, como la salida de la escuela.

Con adolescentes, el calendario se conversa

A esta edad aparecen los amigos, las salidas, el deporte, una pareja. Un esquema rígido de días empieza a chocar con su vida. Que pida cambiar un fin de semana para ir a un cumpleaños no es un rechazo hacia ninguno de los dos: es lo esperable. Escuchar su opinión sobre los días no es dejarle la decisión, ni hacerle elegir con quién vive.

Las fechas especiales

  • Decidan con tiempo cumpleaños, fiestas y vacaciones.
  • Pregúntenle qué prefiere, sin hacerle elegir entre personas.
  • En los eventos de la escuela y en sus logros, que pueda tener a los dos sin preocuparse por cómo se van a tratar.

Para hacer: revisar el esquema con tu hijo o hija

  1. 1Pregúntale qué es lo más incómodo de ir y venir.
  2. 2Elige una sola cosa para cambiar este mes.
  3. 3Si depende del otro adulto, háblalo tú. No le pidas que lo plantee.

Una pregunta para quedarte pensando

¿En cuál de las dos casas siente tu hijo o hija que tiene un lugar que es suyo, y qué lo hace sentir así?

Señales para consultar sin esperar

Conviene consultar con un profesional sin esperar si:

  • Cuenta, o da a entender, que en una de las casas no está seguro: hay violencia, maltrato o descuido.
  • Rechaza de forma sostenida ir con uno de los adultos. Antes de obligarlo o de buscar un culpable, hace falta escuchar qué le pasa ahí.
  • Quedó a cargo de un adulto que está mal, o de sus hermanos, de forma permanente.
  • Desde la separación dejó de dormir, de comer o de ir a la escuela, o se aisló, y eso no cede con las semanas.
  • El conflicto entre los adultos incluye gritos, amenazas o violencia delante de tu hijo o hija.
  • Habla de hacerse daño o de no querer vivir.

Si hay violencia o riesgo para ti o para tu hijo o hija, busca además orientación legal y un servicio especializado. La seguridad va antes que cualquier acuerdo.

Si hay un riesgo inmediato, llama al servicio de emergencias de tu país.

Siguiente recursoVolver a los recursos

Se comparte solo el recurso. Nunca tus respuestas ni tu lectura.