Cuando los adultos de la casa no están de acuerdo
Un límite que un adulto pone y otro levanta deja de ordenar. Cómo acordar entre adultos sin pelear delante de los hijos.
2 min de lectura
Es frecuente que los adultos que crían no piensen igual sobre los límites. Uno tiende a ser más firme y otro más flexible, y con el tiempo cada uno se corre más hacia su extremo para compensar al otro. El desacuerdo no es el problema. El problema aparece cuando se discute delante del hijo o la hija, o cuando uno deshace lo que el otro dijo.
Lo que suele pasar
- El adolescente aprende a quién pedirle cada cosa.
- El adulto más firme queda como "el malo" y el más flexible como "el bueno".
- La pelea deja de ser por el límite y pasa a ser entre los adultos.
- El límite, mientras tanto, queda sin nadie que lo sostenga.
Lo que ayuda
- 1Hablar entre adultos antes, y no en el momento del conflicto.
- 2Elegir pocos acuerdos, los que los dos puedan sostener de verdad. Es mejor tres acuerdos compartidos que diez que uno solo defiende.
- 3Si el otro ya dijo algo delante de tu hijo o hija, no desautorizarlo en ese momento. Lo conversan después, a solas.
- 4Aceptar que no van a coincidir en todo. Alcanza con coincidir en lo importante.
Cómo decirlo
Evitar
"Tu padre exagera, haz lo que quieras."
Preferir
"Eso lo vamos a hablar entre nosotros y después te decimos."
Evitar
"Pregúntale a tu madre, yo no me meto."
Preferir
"Lo decidimos los dos. Dame un rato y te respondemos."
Evitar
"Conmigo esto no pasaría."
Preferir
"Pensamos distinto en esto, pero el acuerdo es el mismo."
Si los adultos viven en casas distintas
No hace falta que las dos casas tengan las mismas reglas. Sí ayuda que coincidan en lo que más importa: seguridad, escuela, descanso. Y que ninguno use al hijo o la hija para hablar mal del otro o para enviarle mensajes.
Una pregunta para quedarte pensando
¿Qué defiendes tú cuando discutes ese límite con el otro adulto: el límite, o tu manera de criar?