Quedar en el medio: cómo se llega y cómo se sale

Los lugares que un hijo termina ocupando entre dos adultos en conflicto, y cómo sacarlo de ahí.

3 min de lectura

Si hubo violencia, esto no se aplica igual. Mira el recurso "Cuando no se puede acordar, o tu hijo o hija sufre mucho".

Casi nadie pone a su hijo o hija en el medio a propósito. Pasa poco a poco: un mensaje que es más fácil mandar con él, un comentario que se escapa, una pregunta sobre la otra casa. Cada gesto parece pequeño. Juntos, le dan un trabajo que no es suyo.

Los lugares en los que puede quedar

Lugar

Mensajero

Cómo se ve

Lleva y trae recados: "Dile que todavía no me pagó", "Avísale que el sábado no puedo".

Lugar

Informante

Cómo se ve

Le preguntan qué pasa en la otra casa, con quién sale el otro adulto, en qué gasta.

Lugar

Confidente

Cómo se ve

Escucha las penas, el enojo o los detalles de la separación de uno de los adultos.

Lugar

Juez

Cómo se ve

Le piden que diga quién tiene razón, o lo consultan en cada desacuerdo.

Lugar

Aliado

Cómo se ve

Siente que para estar bien con uno tiene que estar en contra del otro.

Lugar

Cuidador

Cómo se ve

Se ocupa de un adulto que quedó mal, o de sus hermanos, más de lo que le toca.

Por qué pesa tanto

Tu hijo o hija se reconoce en los dos. Cuando escucha hablar mal de uno, una parte lo recibe como algo dicho sobre sí mismo. Y cuando tiene que elegir, pierde siempre: gane quien gane, le falla a alguien que quiere.

Algunos adolescentes aceptan estos lugares de buena gana. Ser el confidente de un adulto puede hacerlos sentir importantes y maduros. Que no se queje no quiere decir que no le pese.

Cómo sacarlo de ahí

  1. 1Los mensajes van de adulto a adulto, por el medio que menos pelea traiga: un mensaje escrito, un correo, un calendario compartido.
  2. 2Lo que quieras saber de la otra casa, pregúntaselo al otro adulto. Y si no puedes preguntárselo, tolera no saber, salvo que te preocupe su seguridad.
  3. 3Para hablar de lo que te duele, busca a otro adulto: una amistad, un familiar, un profesional.
  4. 4Si te cuenta algo de la otra casa, escucha sin usarlo después en una discusión. Si lo que cuenta habla de maltrato o de riesgo, es otra cosa: busca ayuda.
  5. 5Dile en voz alta que no tiene que elegir.
"No tienes que ponerte de mi lado. Puedes querernos a los dos. Lo que pasa entre nosotros lo arreglamos nosotros."
Cómo decirlo

Evitar

"Pregúntale a tu madre cuándo piensa pagar."

Preferir

"De eso me ocupo yo. Lo hablo con ella."

Evitar

"¿Y quién más estaba en la casa de tu padre?"

Preferir

"¿Cómo la pasaste?"

Evitar

"Tu padre siempre hace lo mismo."

Preferir

"Me molestó el cambio de planes. Lo voy a hablar con él."

Evitar

"Tú eres lo único que me queda."

Preferir

"Estoy pasando un momento difícil y tengo con quién hablarlo. Tú no tienes que cuidarme."

Evitar

"¿A ti te parece bien lo que hizo tu madre?"

Preferir

"No necesito que opines sobre esto. Es entre nosotros."

Si es el otro adulto quien lo pone en el medio

No puedes controlar lo que pasa en la otra casa. Sí puedes no responder con lo mismo. Si tu hijo o hija te trae un mensaje o un comentario, no respondas por la misma vía: "Gracias por avisarme. Eso lo hablo yo". Con un solo adulto que no lo use, ya tiene un lugar donde descansar del conflicto.

Qué observar

  • Si cambia de tema o se pone tenso cuando nombras al otro adulto.
  • Si te cuenta cosas de la otra casa que no le preguntaste, como quien rinde cuentas.
  • Si evita contarte que la pasó bien allá.
  • Si está más pendiente de cómo estás tú que de sus propias cosas.

Una pregunta para quedarte pensando

¿Qué sabe tu hijo o hija de tu separación que preferirías que no supiera?

Señales para consultar sin esperar

Conviene consultar con un profesional sin esperar si:

  • Cuenta, o da a entender, que en una de las casas no está seguro: hay violencia, maltrato o descuido.
  • Rechaza de forma sostenida ir con uno de los adultos. Antes de obligarlo o de buscar un culpable, hace falta escuchar qué le pasa ahí.
  • Quedó a cargo de un adulto que está mal, o de sus hermanos, de forma permanente.
  • Desde la separación dejó de dormir, de comer o de ir a la escuela, o se aisló, y eso no cede con las semanas.
  • El conflicto entre los adultos incluye gritos, amenazas o violencia delante de tu hijo o hija.
  • Habla de hacerse daño o de no querer vivir.

Si hay violencia o riesgo para ti o para tu hijo o hija, busca además orientación legal y un servicio especializado. La seguridad va antes que cualquier acuerdo.

Si hay un riesgo inmediato, llama al servicio de emergencias de tu país.

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