Cuando no se puede acordar, o tu hijo o hija sufre mucho

Qué hacer cuando el conflicto no baja, cuando el otro adulto no está o cuando hubo violencia, y cuándo pedir ayuda.

4 min de lectura

Casi todo lo que se recomienda en una separación supone dos adultos que pueden hablar. No siempre es así. Hay conflictos que no bajan, adultos que se ausentan y situaciones de violencia. En esos casos, acompañar es otra cosa.

Si el conflicto es alto y no baja

Cuando cada contacto termina en pelea, criar "juntos" no funciona. Sirve más criar en paralelo: cada adulto se ocupa en su casa, con el menor contacto posible entre los dos.

Si en esas peleas hay miedo, amenazas o control, no es un conflicto: es violencia. Pasa al apartado "Si hubo violencia".

  • Comunicación solo por escrito, breve y sobre temas de tu hijo o hija.
  • Un calendario fijo, que no haya que negociar cada semana.
  • Cambios de casa en un lugar neutral, sin conversación entre los adultos.
  • Ninguna discusión delante de tu hijo o hija, ni por teléfono a su lado.
  • Si hace falta, un tercero que ordene: mediación, orientación legal, un profesional.

Si el otro adulto no está, o aparece y desaparece

Una ausencia duele distinto que una separación: tu hijo o hija puede preguntarse qué hizo para que no lo busquen. No hizo nada, y necesita escucharlo.

  • No inventes excusas ni prometas en nombre del otro: "Seguro que viene".
  • Tampoco lo condenes: sigue siendo su padre o su madre, y lo que digas le llega.
  • Nombra lo que pasa sin adornos: "No sé por qué no llamó. Sé que no tiene que ver contigo".
  • Deja que esté enojado o triste, y que algún día quiera buscarlo.
  • Ayúdalo a apoyarse en otros adultos que sí están.

Si hubo violencia

Si en la pareja hubo violencia, o la hay hacia tu hijo o hija, las recomendaciones de acordar y de no hablar del otro adulto no se aplican igual. Lo primero es la seguridad, la tuya y la de tu hijo o hija.

  • No tienes por qué sostener un contacto que te pone en riesgo.
  • Busca orientación legal y un servicio especializado en violencia. Si hay un riesgo inmediato, llama a emergencias.
  • A tu hijo o hija puedes decirle la verdad en palabras simples: que lo que pasó no estuvo bien, que no fue su culpa y que los adultos se están ocupando de que estén seguros.
  • Haber vivido violencia en casa deja efectos, aunque no la haya recibido de forma directa. Vale una consulta.

Si no quiere ir con uno de los adultos

Pasa con frecuencia en la adolescencia y puede tener motivos muy distintos: una pelea puntual, que allá se aburre o queda lejos de sus amigos, una pareja nueva, lealtad hacia el adulto que ve más frágil, o algo serio que pasa en esa casa.

  1. 1Escucha antes de decidir: "Cuéntame qué pasa cuando estás allá".
  2. 2No lo uses como argumento en una pelea entre adultos.
  3. 3No lo obligues sin haber entendido, y tampoco le dejes toda la decisión.
  4. 4Si aparece algo que habla de maltrato o de riesgo, escucha sin interrogar y, antes del próximo encuentro, busca orientación legal y un servicio de protección de la infancia.
  5. 5Si el rechazo se sostiene, consulta. Hace falta un tercero.

Cuándo consultar por tu hijo o hija

  • El malestar no cede, o crece con los meses.
  • Cambió mucho en la escuela, con los amigos o en el ánimo.
  • Quedó a cargo de cuidar a un adulto o a sus hermanos.
  • No habla del tema con nadie.
  • Los adultos no logran dejar de pelear en su presencia.

Quién puede ayudar

Tipo

Psicólogo o psicóloga de adolescentes

Para qué sirve

Un espacio propio para tu hijo o hija, fuera del conflicto

Tipo

Orientación para madres y padres

Para qué sirve

Para pensar cómo organizarse y qué decir, aunque vaya uno solo de los adultos

Tipo

Mediación familiar

Para qué sirve

Para acordar horarios, dinero y decisiones con un tercero. No está indicada si hubo violencia

Tipo

Orientación legal

Para qué sirve

Cuando no hay acuerdo posible, o hay riesgo

Tipo

Equipo de orientación de la escuela

Para qué sirve

Para que la escuela sepa lo necesario y acompañe

Cómo decirlo

Evitar

"Tu padre no te quiere, por eso no viene."

Preferir

"No sé por qué no viene. No tiene que ver con nada que hayas hecho."

Evitar

"Vas a ir y no se discute."

Preferir

"Quiero entender qué te pasa con ir. Cuéntame."

Evitar

"Cuéntale a la psicóloga lo que hace tu madre."

Preferir

"Ese espacio es tuyo. Puedes hablar de lo que quieras."

Algo para ti

Puedes hacer mucho aunque el otro adulto no haga nada. Un adolescente no necesita una separación perfecta. Necesita al menos un adulto que no lo ponga en el medio y que se quede.

Una pregunta para quedarte pensando

Si el otro adulto no cambia nada, ¿qué es lo que sí depende de ti?

Señales para consultar sin esperar

Conviene consultar con un profesional sin esperar si:

  • Cuenta, o da a entender, que en una de las casas no está seguro: hay violencia, maltrato o descuido.
  • Rechaza de forma sostenida ir con uno de los adultos. Antes de obligarlo o de buscar un culpable, hace falta escuchar qué le pasa ahí.
  • Quedó a cargo de un adulto que está mal, o de sus hermanos, de forma permanente.
  • Desde la separación dejó de dormir, de comer o de ir a la escuela, o se aisló, y eso no cede con las semanas.
  • El conflicto entre los adultos incluye gritos, amenazas o violencia delante de tu hijo o hija.
  • Habla de hacerse daño o de no querer vivir.

Si hay violencia o riesgo para ti o para tu hijo o hija, busca además orientación legal y un servicio especializado. La seguridad va antes que cualquier acuerdo.

Si hay un riesgo inmediato, llama al servicio de emergencias de tu país.

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