Tu propio duelo: acompañar cuando a ti también te duele

Acompañar el duelo de un hijo mueve dolores propios. No hace falta estar bien para acompañar.

2 min de lectura

A veces el adulto evita hablar porque también sufre, o intenta cerrar rápido el tema para no sentir impotencia. Acompañar no pide tener todas las respuestas. Pide poder estar, nombrar con cuidado y no dejar a tu hijo o hija a solas con lo que no se sabe cómo decir.

Mitos y realidades

Mito

"Para acompañar tengo que estar bien."

Realidad

Se puede acompañar estando triste, si no se descarga todo sobre el hijo.

Mito

"Si muestro tristeza, lo voy a dañar."

Realidad

Mostrar emoción con cuidado hace la experiencia más humana.

Mito

"Si pregunto, insisto demasiado."

Realidad

Preguntar con cuidado no es invadir.

Mito

"Si lo dejo tranquilo, alcanza."

Realidad

Dar espacio no puede volverse dejarlo a solas con lo que siente.

Mito

"Ya debería verse mejor."

Realidad

La recuperación es irregular. No va en línea recta.

Cómo decirlo

Evitar

"No me preguntes, porque me hace mal."

Preferir

"Me cuesta hablar de esto, pero podemos hacerlo poco a poco."

Evitar

"Tenemos que seguir como siempre."

Preferir

"Vamos a seguir, y también podemos reconocer que algo cambió."

Evitar

"No quiero verte triste."

Preferir

"Me duele verte triste, pero no necesito que escondas lo que sientes."

Evitar

"Hacemos todo por ti y sigues igual."

Preferir

"Quizás lo que estamos haciendo no alcanza. Busquemos otra forma de acompañarte."

Evitar

"Tienes que poner de tu parte."

Preferir

"Sé que cuesta moverse cuando duele. Vamos paso a paso."

Para hacer por tu cuenta: separar mi dolor de mi lugar de adulto

  1. 1Reconoce qué parte de esta pérdida te toca a ti.
  2. 2Busca un espacio de adultos donde hablar de tu propio dolor.
  3. 3Cuida que tu hijo o hija no quede a cargo de sostenerte.
  4. 4Antes de hablar, pregúntate: ¿esto que voy a decir lo cuida, o lo carga?

Para hacer por tu cuenta: no desaparecer

  1. 1Define una forma breve de preguntar, sin presionar.
  2. 2Sigue presente aunque responda poco.
  3. 3Ofrece opciones: hablar, caminar, escribir, estar juntos en silencio.
  4. 4No tomes el silencio como un rechazo hacia ti.

Qué observar

  • Si en casa se permite recordar, o se intenta borrar toda señal de la pérdida.
  • Si los adultos dejaron de preguntar, por miedo o por cansancio.
  • Si tu hijo o hija está cuidando a los adultos para que no se pongan mal.

Una pregunta para quedarte pensando

¿Quién te acompaña a ti en esta pérdida?

Para ir más a fondo

Raíces es un espacio para mirar cómo se vivieron las pérdidas en tu propia historia, y de cuáles no se habló.

Señales para consultar sin esperar

Sin importar cuánto tiempo pasó, busca ayuda profesional sin esperar si tu hijo o hija:

  • Habla de morir, de querer reunirse con quien murió o de no querer seguir.
  • Se lastima a propósito.
  • Está muy aislado, o con una desesperanza intensa.
  • Carga con una culpa muy grande, que no cede.
  • Dejó de sostener la escuela, sus vínculos o su cuidado personal, y eso lleva meses.
  • Consume alcohol u otras sustancias para no sentir.

También si en casa nadie está pudiendo acompañar, porque el dolor es demasiado para todos.

Si hay riesgo inmediato, acude a un servicio de urgencias o llama al servicio de emergencias de tu país.

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