Las fechas difíciles y la vida de todos los días

Aniversarios, cumpleaños y fiestas vuelven a traer la pérdida. Cómo anticiparlos y cómo sostener la rutina sin exigir normalidad.

2 min de lectura

Por qué las fechas duelen

Los aniversarios, los cumpleaños, las fiestas y las fechas que antes compartían pueden traer el duelo de vuelta con mucha fuerza. No es una señal de que algo ande mal. Es una señal de que ese vínculo importó.

Lo que ayuda en una fecha difícil

  • Nombrarla antes de que llegue: "El mes que viene es el aniversario. ¿Cómo quieres que lo pasemos?".
  • Crear un gesto propio, aunque sea simple.
  • No fingir que es un día como cualquier otro, si no lo es.
  • Dejar que diga cómo quiere pasarlo.

Lo que complica

  • Ignorar la fecha, esperando que pase sin que se note.
  • Decirle cómo tiene que sentirse ese día.
  • Llenar el día de actividades para que no sienta.

La rutina como sostén

  1. 1Mantén, cuando se pueda, los horarios básicos de comida, sueño y escuela.
  2. 2Afloja las exigencias en los días más intensos.
  3. 3Pregunta una vez al día cómo está, sin insistir.
  4. 4Ofrece una actividad compartida simple.
Cómo decirlo

Evitar

"Tienes que volver a la normalidad."

Preferir

"Vamos a recuperar algunas rutinas poco a poco, sin negar que esto duele."

Evitar

"No te encierres."

Preferir

"Voy a respetar tu espacio, y voy a estar cerca por si necesitas algo."

Evitar

"No entiendo por qué estás así hoy."

Preferir

"Quizás hoy se te movió algo. ¿Quieres compañía, o prefieres un rato a solas?"

Avisar a la escuela, con cuidado

  1. 1Pregúntale a tu hijo o hija qué quiere que la escuela sepa.
  2. 2Cuenta solo lo necesario.
  3. 3Pide cuidado con las fechas, con el rendimiento y con los cambios de ánimo.
  4. 4Acuerden un adulto de referencia en la escuela.

Una pregunta para quedarte pensando

¿Le preguntaste a tu hijo o hija cómo quiere pasar esa fecha?

Señales para consultar sin esperar

Sin importar cuánto tiempo pasó, busca ayuda profesional sin esperar si tu hijo o hija:

  • Habla de morir, de querer reunirse con quien murió o de no querer seguir.
  • Se lastima a propósito.
  • Está muy aislado, o con una desesperanza intensa.
  • Carga con una culpa muy grande, que no cede.
  • Dejó de sostener la escuela, sus vínculos o su cuidado personal, y eso lleva meses.
  • Consume alcohol u otras sustancias para no sentir.

También si en casa nadie está pudiendo acompañar, porque el dolor es demasiado para todos.

Si hay riesgo inmediato, acude a un servicio de urgencias o llama al servicio de emergencias de tu país.

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