La mesa familiar: comer juntos sin vigilar

Las comidas compartidas protegen, siempre que no se vuelvan un examen. Cómo cuidarlas.

2 min de lectura

Esto vale cuando no hay señales de alarma. Si come cada vez menos, o viste alguna de las señales del final, no esperes: pide la consulta.

Comer juntos de forma regular es uno de los cuidados más simples que tiene una familia. No por lo que se come, sino por lo que pasa alrededor: es un momento en que tu hijo o hija está a la vista sin ser observado, y en el que se puede hablar de cualquier cosa.

Lo que hace que una comida cuide

  • Que pase con frecuencia, aunque no sea todos los días ni dure mucho.
  • Sin pantallas, también para los adultos.
  • Que se hable de algo que no sea la comida, el peso o la escuela.
  • Que cada uno se sirva y decida cuánto come.
  • Que no sea el lugar de los reproches.

Un reparto simple

Los adultos deciden qué se ofrece, cuándo y dónde. Tu hijo o hija decide cuánto come de eso. La comida se desordena cuando los adultos invaden su parte (insistir, contar bocados, negociar) o cuando le dejan la de ellos (que cada uno coma cualquier cosa, a cualquier hora y a solas).

Si la comida ya es una pelea

  1. 1Saca la discusión de la mesa. Lo que haya que hablar, en otro momento.
  2. 2Deja de comentar su plato por dos semanas, y mira qué cambia.
  3. 3Sostén los horarios y la invitación: "Comemos a las ocho, te esperamos".
  4. 4Si no quiere comer, que se siente un rato de todos modos.
  5. 5Si la pelea sigue, o come cada vez menos, ya no es un tema de crianza: consulta.

Con adolescentes

A esta edad comen más afuera, a deshora y con amigos. Es parte de crecer. No hace falta controlar cada comida. Alcanza con que haya algunas compartidas en la semana y con que en casa haya comida disponible.

Para hacer: una comida distinta

  1. 1Elijan una comida de la semana para cocinar juntos.
  2. 2Que tu hijo o hija elija qué se prepara.
  3. 3Durante esa comida, ningún comentario sobre cantidades.

Una pregunta para quedarte pensando

¿De qué se habla en la mesa de tu casa, y de qué no se puede hablar?

Señales para consultar sin esperar

Pide una consulta médica sin esperar si:

  • Bajó de peso rápido, o dejó de crecer como venía creciendo.
  • Tiene mareos, desmayos, mucho frío o un cansancio que no cede.
  • Dejó de menstruar.
  • Vomita después de comer, o usa laxantes o pastillas para adelgazar.
  • Casi no come, o casi no toma líquidos.
  • Tiene atracones frecuentes, con mucha angustia o vergüenza después.
  • Habla de hacerse daño, o se lastima.

No hace falta que esté muy delgado para que haya un problema serio. Los trastornos de la conducta alimentaria aparecen en cuerpos de todos los tamaños, y también en varones.

Si se desmaya, tiene dolor en el pecho o palpitaciones, no logra retener líquidos o lleva un día sin beber, acude a un servicio de urgencias.

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