Lo que se dice en casa sobre cuerpos y comida
Los comentarios de todos los días crean el clima en el que tu hijo o hija mira su cuerpo. Qué conviene revisar.
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Los adolescentes escuchan todo: lo que dices de su cuerpo, del tuyo, del de una vecina y del de la actriz de la serie. No hace falta un comentario cruel para dejar marca. Alcanza con que el cuerpo sea un tema permanente.
Lo que conviene dejar de hacer
- Comentar su peso, su forma o cuánto come, aunque sea en broma o "por su bien".
- Hablar mal de tu propio cuerpo delante de tu hijo o hija.
- Clasificar la comida en buena y mala, o hablar de "portarse bien" y "portarse mal" al comer.
- Usar la comida como premio, consuelo o castigo.
- Elogiar a alguien por haber adelgazado.
- Convertir tus dietas en tema de la mesa.
- Comparar su cuerpo con el de un hermano, una prima o un amigo.
Lo que ayuda
- Hablar de la comida como algo que se disfruta y se comparte.
- Que en casa haya variedad, sin alimentos prohibidos ni vigilados.
- Mover el cuerpo por gusto, no para compensar lo que se comió.
- Nombrar los cuerpos distintos como lo que son: distintos.
- Poner en duda, juntos, lo que muestran las pantallas.
Si un médico indicó cuidar el peso
Puede haber una indicación médica. Aun así, la forma importa: que los cambios sean de toda la casa y no de un solo plato, que nadie quede señalado y que el tema no ocupe todas las comidas. Pregúntale al profesional cómo hablarlo con tu hijo o hija sin poner el foco en el peso.
Cómo decirlo
Evitar
"¿Te vas a comer todo eso?"
Preferir
Nada. Lo que hay en su plato no es tema de conversación.
Evitar
"Subiste de peso, ¿no?"
Preferir
"¿Cómo te estás sintiendo estos días?"
Evitar
"Qué delgada estás, te queda muy bien."
Preferir
"Te veo contenta. Cuéntame en qué andas."
Evitar
"Yo a tu edad tenía otro cuerpo."
Preferir
"A tu edad yo también me miraba mucho. ¿A ti cómo te va con eso?"
Evitar
"Hoy me porté mal, comí de más."
Preferir
"Qué rico estuvo."
Qué observar
- Qué pasa en la mesa cuando alguien repite o deja comida.
- Si en tu casa hay alguien a dieta de forma permanente.
- Qué cuentas siguen, tú y tu hijo o hija, sobre cuerpos y comida.
Una pregunta para quedarte pensando
Si tu hijo o hija repitiera lo que dices de tu propio cuerpo, ¿qué diría?