Un cuerpo que cambia, a la vista de todos

Qué le pasa a un adolescente con un cuerpo que cambia rápido, y qué es esperable en su relación con la imagen.

2 min de lectura

En pocos años el cuerpo de tu hijo o hija cambia de forma, de tamaño, de olor y de voz. No eligió el ritmo ni el resultado. Mientras tanto, ese cuerpo queda expuesto a la mirada de los demás, en la escuela y en las pantallas. Sentirse raro dentro de un cuerpo nuevo es parte de la etapa.

Lo que es esperable

  • Pasar más tiempo frente al espejo.
  • Compararse con otros de su edad.
  • Cambiar la forma de vestirse.
  • Tener más hambre, o gustos distintos.
  • Sentir pudor y querer más intimidad.
  • Estar pendiente de un detalle: la piel, la altura, el pelo.

Lo que merece atención

  • Que la preocupación por el cuerpo ocupe gran parte del día.
  • Que deje de hacer cosas que le gustaban para no mostrarse.
  • Que lo que come o deja de comer organice su humor.
  • Que hable de su cuerpo con desprecio.

El cuerpo como lugar para decir

A esta edad, mucho de lo que pasa por dentro todavía no tiene palabras. El cuerpo y la comida pueden volverse el lugar donde eso se juega: controlar lo que se come cuando todo lo demás se siente fuera de control, o comer para calmar algo que no se sabe nombrar. Por eso, cuando la comida se vuelve un problema, casi nunca se trata solo de comida.

Mitos y realidades

Mito

"Es una etapa: a esa edad nadie está conforme con su cuerpo."

Realidad

La incomodidad es esperable. El desprecio sostenido por el propio cuerpo, no.

Mito

"Es vanidad."

Realidad

Detrás de la preocupación por la imagen suele haber miedo a no ser aceptado.

Mito

"Esto es cosa de mujeres."

Realidad

A los varones también les pasa, muchas veces como deseo de tener más músculo o menos grasa.

Mito

"Si come sano y hace deporte, está todo bien."

Realidad

Comer "perfecto" y entrenar sin descanso también pueden ser señales.

Mito

"Si le digo que se ve bien, se le pasa."

Realidad

Los elogios al cuerpo también lo ponen en el centro. Ayuda más mirar otras cosas.

Para hacer: ampliar la mirada

  1. 1Durante una semana, registra cuántas veces se habla de cuerpos, de peso o de dietas en tu casa.
  2. 2Dile a tu hijo o hija algo que valoras y que no tenga que ver con su aspecto: algo que hizo, que pensó o que te hizo reír.
  3. 3Pregúntale por lo que su cuerpo puede hacer, más que por cómo se ve: qué le gusta hacer, qué lo descansa, qué lo divierte.

Una pregunta para quedarte pensando

¿Qué escuchabas tú sobre tu cuerpo cuando tenías su edad?

Para ir más a fondo

Raíces es un espacio para mirar qué lugar tuvieron el cuerpo, la comida y la mirada de los otros en tu propia historia.

Señales para consultar sin esperar

Pide una consulta médica sin esperar si:

  • Bajó de peso rápido, o dejó de crecer como venía creciendo.
  • Tiene mareos, desmayos, mucho frío o un cansancio que no cede.
  • Dejó de menstruar.
  • Vomita después de comer, o usa laxantes o pastillas para adelgazar.
  • Casi no come, o casi no toma líquidos.
  • Tiene atracones frecuentes, con mucha angustia o vergüenza después.
  • Habla de hacerse daño, o se lastima.

No hace falta que esté muy delgado para que haya un problema serio. Los trastornos de la conducta alimentaria aparecen en cuerpos de todos los tamaños, y también en varones.

Si se desmaya, tiene dolor en el pecho o palpitaciones, no logra retener líquidos o lleva un día sin beber, acude a un servicio de urgencias.

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