Cuando una relación hace daño
Cómo se ve la violencia en una pareja adolescente, por qué cuesta salir y qué puedes hacer sin perder a tu hijo o hija.
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La violencia en las parejas adolescentes existe, y casi nunca empieza con un golpe. Empieza con algo que se parece al amor: celos, mensajes todo el día, querer estar siempre juntos. Por eso tarda en verse, también para quien la vive.
Señales en la relación
- Su pareja le revisa el teléfono, le pide contraseñas o que comparta su ubicación.
- Le dice qué ropa usar, con quién hablar o qué publicar.
- Se enoja si no contesta enseguida.
- Lo fue alejando de sus amigos y de su familia.
- Lo humilla, lo insulta o se burla, a solas o delante de otros.
- Lo presiona para tener relaciones o para mandar fotos.
- Amenaza con dejarlo, con contar algo o con hacerse daño.
- Hay empujones, sacudidas o golpes, aunque después pida perdón.
Señales en tu hijo o hija
- Dejó amistades y actividades.
- Está pendiente del teléfono con tensión, no con ganas.
- Cambió la forma de vestirse o de publicar.
- Justifica todo lo que hace su pareja.
- Está más triste, más nervioso o más callado.
- Tiene marcas que no explica.
Por qué cuesta salir
Desde afuera parece obvio. Desde adentro hay cariño, vergüenza, miedo y la esperanza de que cambie. Muchos adolescentes creen que los celos son una prueba de amor, porque así se lo mostraron las canciones, las series y a veces los adultos. Y después de cada episodio suele venir un pedido de perdón que vuelve a acercarlos.
Qué hacer
- 1Cuida el vínculo: es lo que te permite protegerlo. Si tiene que elegir entre su pareja y tú, puede elegir a su pareja y quedar más solo.
- 2Habla de lo que ves, no de la otra persona: "Te noto con miedo cuando suena el teléfono".
- 3Pregunta más de lo que afirmas: "¿Cómo te sientes cuando se enoja?".
- 4Dile que no es su culpa y que no merece ese trato.
- 5Piensen juntos qué haría si se asusta: a quién llama, a dónde va.
- 6Si la otra persona va a la misma escuela, avisa a la escuela. Dile antes a tu hijo o hija qué vas a contar y a quién.
- 7Busca orientación profesional, aunque tu hijo o hija todavía no quiera.
- 8Si decide terminar la relación, que no lo haga a solas: puede ser un momento de más riesgo.
Lo que no ayuda
- Prohibir la relación de un día para otro, sin más.
- Insultar a su pareja.
- Decir "Te lo advertí".
- Enfrentar tú a la otra persona o a su familia en un momento de enojo.
- Quitarle el teléfono: lo aísla de quienes pueden ayudarlo.
Cómo decirlo
Evitar
"Esa persona es un desastre, la dejas ya."
Preferir
"Me preocupa cómo estás desde que están juntos. Quiero entender qué te pasa."
Evitar
"¿Cómo permites que te trate así?"
Preferir
"Nadie merece ese trato. No es tu culpa."
Evitar
"Si te cela es porque te quiere."
Preferir
"Controlar no es querer. Quien te quiere no te vigila."
Evitar
"Si vuelves con esa persona, no me cuentes más."
Preferir
"Pase lo que pase, puedes volver a contarme. No me voy a cansar."
Si hay riesgo
Si hubo golpes, amenazas, violencia sexual o amenazas de difundir imágenes, no esperes a que tu hijo o hija esté de acuerdo: busca ayuda especializada. Si hay un riesgo inmediato, llama a emergencias.
Si es tu hijo o hija quien controla o maltrata
También pasa, y también pide intervenir, sin humillar y sin mirar para otro lado: nombra lo que viste, di con claridad que no es aceptable y busca ayuda profesional. Detrás de quien controla suele haber miedo, y una idea del amor que se puede revisar a tiempo.
Una pregunta para quedarte pensando
¿Qué le enseñaron en tu casa, con palabras y con hechos, sobre lo que es querer a alguien?