Cuidarse: salud, intimidad y a quién preguntar cuando no eres tú
Lo que tu hijo o hija necesita saber para cuidarse, por qué su intimidad importa y cómo asegurar que tenga a quién acudir.
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Hay familias donde este tema se puede hablar y familias donde, por historia, por creencias o por pudor, no. En las dos, tu hijo o hija necesita lo mismo: información cierta y un adulto a quien acudir. Si no puedes ser tú, puedes ocuparte de que exista.
Lo que necesita saber
- Cómo funciona su cuerpo y qué cambios son esperables.
- Cómo se evita un embarazo, y que es responsabilidad de los dos.
- Cómo se previenen las infecciones de transmisión sexual, y que el preservativo sigue haciendo falta aunque se use otro método.
- Qué hacer si un cuidado falló: hay opciones, y dependen de consultar pronto.
- Que hay vacunas que previenen algunas infecciones, y que un médico puede indicarlas.
- Que en muchos lugares puede consultar a un profesional de la salud por su cuenta. Pregunta en tu centro de salud.
Una consulta de salud propia
Un control con pediatra, médico de adolescentes o médico de familia es el lugar natural para estas preguntas. Ayuda que una parte de la consulta sea a solas con el profesional. No es dejarte afuera: es darle un lugar donde preguntar lo que no te preguntaría a ti.
- 1Pide un control de salud, sin esperar a que haya un problema.
- 2Avísale antes que puede hablar a solas con el médico, y que lo que diga queda ahí, salvo que haya un riesgo.
- 3Sal de la consulta cuando el profesional lo proponga, o proponlo tú.
- 4No preguntes después de qué hablaron.
Intimidad no es secreto
La intimidad es lo que tu hijo o hija elige no compartir: su cuerpo, sus conversaciones, lo que siente. La necesita para crecer. Un secreto que preocupa es otra cosa: algo que lo asusta, lo daña o que alguien le pidió callar.
Intimidad
Cierra la puerta de su cuarto
Secreto que preocupa
Alguien le pide que no cuente lo que pasa entre ellos
Intimidad
No cuenta detalles de su pareja
Secreto que preocupa
Tiene miedo de la reacción de su pareja
Intimidad
Tiene conversaciones privadas
Secreto que preocupa
Un adulto le escribe a escondidas
Intimidad
Se cambia sin que lo vean
Secreto que preocupa
Esconde marcas en el cuerpo
Revisar su teléfono o sus cosas a escondidas rompe la confianza y rara vez da lo que buscas. Si hay una preocupación seria, dilo de frente: "Esto me preocupa, y necesito que lo hablemos".
Si te cuenta que alguien lo tocó, lo presionó o lo forzó
- 1Créele. Dile que no es su culpa y que hizo bien en contarlo.
- 2Escucha lo que quiera contar. No lo interrogues ni le pidas detalles.
- 3No le prometas guardar el secreto. Dile que vas a buscar ayuda para cuidarlo.
- 4Ocúpate de que no vuelva a quedar a solas con esa persona.
- 5No enfrentes tú a la otra persona.
- 6Busca un servicio especializado. Si pasó hace pocos días, acude a un servicio de urgencias: hay cuidados médicos que dependen del tiempo.
Si en casa no se puede hablar
- 1Dile una sola frase, la que puedas: "A mí me cuesta hablar de esto, pero quiero que tengas a quién preguntarle".
- 2Piensa en otro adulto de confianza: alguien de la familia o una amistad cercana.
- 3Asegura la consulta de salud.
- 4Acércale información confiable: materiales de salud pública o de la escuela.
- 5Dile lo que no puede faltar: "Si algo te pasa, o alguien te hace algo que no quieres, me lo puedes contar. No me voy a enojar contigo".
Si hay un embarazo, o un susto
Lo primero que escuche de ti decide mucho. Antes de opinar: "Gracias por contarme. Vamos a ver esto juntos". Después, una consulta de salud cuanto antes, para saber cuál es la situación y qué opciones hay. Los reproches y las decisiones no van en la primera conversación. Si tu hijo o hija es muy joven, si la otra persona es bastante mayor o si la relación no fue querida, dilo en la consulta: hace falta otro tipo de ayuda.
Sobre orientación sexual e identidad de género, mira el tema Identidad.
Una pregunta para quedarte pensando
Si tú no puedes hablar de esto con tu hijo o hija, ¿quién sí puede?