Lo que una separación le pide a un adolescente
Qué vive tu hijo o hija cuando los adultos se separan, y qué necesita para atravesarlo sin quedar en el medio.
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Para los adultos, una separación es el final de una pareja. Para un hijo es otra cosa: cambia la casa, cambian los horarios, y los dos adultos de los que depende dejan de estar juntos. No se separa de nadie, pero tiene que reacomodar todo.
En la adolescencia esto llega en un momento particular. Tu hijo o hija estaba empezando a tomar distancia de la familia, y de pronto la familia le pide atención. Algunos se acercan más de lo esperable y se vuelven cuidadores. Otros se alejan, pasan más tiempo afuera o hacen como si nada pasara. Las dos son formas de arreglárselas.
Lo que puede sentir, a veces todo junto
- Tristeza por lo que se termina, aunque en casa hubiera peleas.
- Alivio, y después culpa por sentir alivio.
- Enojo con uno de los adultos, con los dos o con la situación.
- Miedo a lo práctico: dónde va a vivir, si cambia de escuela, si alcanza el dinero.
- Lealtades cruzadas: sentir que querer a uno es fallarle al otro.
- Vergüenza frente a sus amigos, o pocas ganas de contarlo.
Lo que más protege
Lo que más pesa no suele ser la separación. Es el conflicto entre los adultos cuando pasa por el hijo. Un adolescente puede atravesar bien una separación si se dan algunas condiciones:
- Sabe qué va a pasar con su vida de todos los días.
- Puede seguir queriendo a los dos sin dar explicaciones.
- No es mensajero, ni testigo, ni juez.
- Los adultos siguen ocupándose de ser adultos.
- Tiene permiso para sentir lo que siente, y para no hablar cuando no quiere.
Mitos y realidades
Mito
"Ya es grande, lo entiende."
Realidad
Entender no es lo mismo que no sufrir. Y entender demasiado puede ser una carga.
Mito
"Si no dice nada, es que está bien."
Realidad
Muchos adolescentes callan para no sumarles un problema a adultos que ven frágiles.
Mito
"Lo mejor era seguir juntos por los hijos."
Realidad
Crecer en medio de un conflicto permanente también deja marcas. No hay una respuesta única.
Mito
"Tiene que saber toda la verdad."
Realidad
Necesita una explicación cierta y breve. No los detalles de la pareja.
Mito
"Con el tiempo se le pasa solo."
Realidad
El tiempo ayuda si hay adultos disponibles. Y la separación vuelve a aparecer en cada etapa: un cumpleaños, una pareja nueva, una graduación.
Para hacer: tres preguntas, en momentos distintos
- 1"¿Qué fue lo que más te cambió a ti con todo esto?"
- 2"¿Hay algo de cómo nos estamos organizando que te complique?"
- 3"¿Hay algo que te gustaría que dejáramos de hacer?"
No hace falta que conteste en el momento. Importa que sepa que puede decirlo.
Una pregunta para quedarte pensando
¿Qué crees que tu hijo o hija no te está contando para no preocuparte?