Evaluación y diagnóstico: cuándo, con quién y cómo hablarlo
Un diagnóstico bien hecho puede orientar y aliviar culpa. No dice todo sobre quién es.
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Cuándo pensar en una evaluación
- Cuando las dificultades se sostienen y no mejoran con más esfuerzo ni con el apoyo habitual.
- Cuando hay un perfil muy desparejo: muy bien en algunas cosas, con grandes dificultades en otras.
- Cuando las dificultades con los demás no mejoran con el tiempo.
- Cuando hay una sensibilidad muy marcada a estímulos o a emociones.
- Cuando hay una historia de dificultades escolares sin explicación clara.
Mitos y realidades
Mito
"Si lo diagnostican, queda etiquetado para siempre."
Realidad
Un diagnóstico bien hecho sirve para orientar apoyos. No tiene por qué encerrarlo.
Mito
"Ya es grande para evaluarlo."
Realidad
Una evaluación en la adolescencia sigue siendo útil.
Mito
"Lo va a usar de excusa."
Realidad
Entender lo que le cuesta no es una excusa. Es información para manejarse mejor.
Mito
"El diagnóstico es lo único importante."
Realidad
Más que un nombre, importa tener un plan de apoyos.
Mito
"Con medicación se resuelve."
Realidad
En algunos casos puede ayudar. Sola no alcanza, y es una decisión médica.
Por dónde empezar
Empieza por el médico o pediatra de tu hijo o hija, o por el equipo de orientación de la escuela. Pueden derivar a quien corresponda.
Profesional
Neuropsicólogo o neuropsicóloga
Para qué sirve
Una evaluación completa
Profesional
Psicólogo o psicóloga de adolescentes
Para qué sirve
Acompañamiento, también de cómo vive lo que le pasa
Profesional
Psicopedagogo o psicopedagoga
Para qué sirve
Dificultades de aprendizaje
Profesional
Terapista ocupacional
Para qué sirve
Sensibilidad a estímulos y organización de lo cotidiano
Profesional
Fonoaudiólogo o fonoaudióloga
Para qué sirve
Dificultades del lenguaje y la comunicación
Profesional
Psiquiatra de niños y adolescentes
Para qué sirve
Cuando hace falta una evaluación médica
Para llevar a la primera consulta
- Tus anotaciones, con ejemplos concretos y desde cuándo.
- Informes y observaciones de la escuela.
- Lo que le sale bien, además de lo que le cuesta.
Cómo hablarlo con tu hijo o hija
Cierra
"No es para tanto, todos tienen dificultades."
Abre
"Hay cosas que a ti te cuestan más. Y hay otras que te salen muy bien."
Cierra
"Si te organizaras mejor, no habría problema."
Abre
"No te cuesta porque no te esfuerces. Te cuesta porque esto, para ti, funciona de otra manera."
Cierra
"No se lo cuentes a nadie."
Abre
"¿Quieres entender mejor cómo funcionas tú?"
Cierra
No hablar del tema: que exista, pero sin nombre.
Abre
"¿Qué te ayudaría en esto que te cuesta?"
Un adolescente que entiende lo que le pasa suele culparse menos y pedir mejor lo que necesita. El nombre que se le ponga es una herramienta. No es todo lo que él es.
Una pregunta para quedarte pensando
¿Qué te daría a ti tener un nombre para lo que le pasa? ¿Y qué te quitaría?