Cómo hablar de identidad, género y sexualidad sin cerrarse
Son temas que tocan valores y miedos profundos de los adultos. Lo que más cierra y lo que más abre.
2 min de lectura
Estos temas mueven tanto en los adultos porque tocan valores profundos, creencias religiosas o culturales, miedos sobre el futuro de un hijo y, a veces, cosas de la propia historia que quedaron sin resolver. No es fácil. Y está bien que no lo sea.
Lo que más cierra
- "Eso es una moda."
- "En esta familia no se habla de eso."
- "¿Te lo metieron en la cabeza tus amigos?"
- "Cuando seas mayor lo vas a entender."
- El silencio total: que el tema directamente no exista.
Lo que más abre
- "Gracias por contarme. Sé que no es fácil."
- "No tengo todas las respuestas, pero quiero escucharte."
- "¿Hace cuánto lo estás pensando? ¿Cómo te sientes?"
- "¿Hay algo que necesites de mí ahora?"
- Tiempo: no hay que resolverlo en una conversación.
Preguntas que abren
- "¿Qué de esto sientes que habla de ti?"
- "¿Dónde sientes que puedes ser más tú?"
- "¿Hay algo que te dé miedo mostrar?"
Cómo decirlo
Evitar
"Eso queda horrible."
Preferir
"Puede que a mí me cueste entenderlo, pero quiero saber qué significa para ti."
Evitar
"Ya vas a cambiar de opinión."
Preferir
"Hoy esto es importante para ti. Podemos acompañarlo sin decidir todo para siempre."
Evitar
"Así no sales."
Preferir
"Podemos hablar de cómo quieres mostrarte, y también de qué hay que cuidar según el lugar."
Lo más importante
Que tu hijo o hija sepa que puede contarte cosas sobre quién es sin miedo a perder tu cariño o tu presencia. Eso solo ya cambia mucho.
Una pregunta para quedarte pensando
¿De qué no se podía hablar en la casa donde creciste, y de qué no se puede hablar hoy en la tuya?
Para ir más a fondo
Raíces es un espacio para mirar cómo fue para ti hacerte un lugar propio, y cómo recibió tu familia tus diferencias.