Lo esperable y lo que merece atención

No todo malestar es una enfermedad, y no todo malestar se pasa solo. Cómo distinguir.

2 min de lectura

No todo malestar es una enfermedad, y no todo malestar se pasa solo. Este recurso ayuda a distinguir.

Lo esperable

  • Cambios de ánimo frecuentes e intensos.
  • Más sensibilidad a las críticas y a la mirada de los demás.
  • Momentos de tristeza o melancolía sin una causa clara.
  • Irritabilidad que parece desproporcionada.
  • Épocas de mucha energía y otras de mucho cansancio.

Lo que merece atención

  • Tristeza o vacío que duran más de dos semanas sin aflojar.
  • Pérdida de interés por todo, también por lo que antes le gustaba.
  • Cambios importantes en el sueño o en la alimentación.
  • Expresiones de desesperanza, o de sentir que es una carga para los demás.
  • Cualquier mención de hacerse daño.

La diferencia

La intensidad esperable aparece, se siente fuerte y pasa. Cuando el malestar se queda, abarca casi todo y afecta la vida de todos los días, ya no es solo intensidad adolescente.

La tristeza, el enojo o el encierro también dicen algo. Antes de querer que se le pase, vale preguntarse qué está diciendo.

Una pregunta para quedarte pensando

¿Qué te cuesta más: ver su malestar, o no saber de dónde viene?

Señales para consultar sin esperar

Conviene consultar con un profesional sin esperar si tu hijo o hija:

  • Habla de hacerse daño, de morir o de no querer seguir, aunque lo diga al pasar.
  • Se lastima a propósito.
  • Lleva más de dos semanas con tristeza, apatía o irritabilidad que no aflojan.
  • Tiene cambios marcados en el sueño o en la alimentación.
  • Se aisló de casi todo y de casi todos.
  • Ya no puede sostener la escuela o su rutina.

También si sientes que la familia ya no puede con esto sola.

Si hay riesgo inmediato, acude a un servicio de urgencias o llama al servicio de emergencias de tu país.

Siguiente recursoVolver a los recursos

Se comparte solo el recurso. Nunca tus respuestas ni tu lectura.