Prevenir no es sospechar
La prevención no parte de la alarma. Parte de un clima donde se puede hablar, preguntar y pedir ayuda.
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Prevenir no es controlar cada movimiento. Es construir condiciones de cuidado: presencia adulta, conversaciones posibles, límites claros, pertenencia, información confiable y disponibilidad. Los adolescentes que tienen adultos con quienes hablar del consumo con honestidad, sin sermones y sin alarma, están más protegidos.
Mitos y realidades
Mito
"Si hablamos de consumo, le damos ideas."
Realidad
Ya sabe que el alcohol y las drogas existen. La pregunta es si tiene información real o solo rumores.
Mito
"Mientras no haya señales graves, no hace falta hablar."
Realidad
La prevención empieza antes de que haya señales.
Mito
"Prevenir es revisar, vigilar y controlar todo."
Realidad
El exceso de control puede cerrar la conversación y aumentar el ocultamiento.
Mito
"Con decirle que no lo haga, alcanza."
Realidad
Necesita entender por qué, qué riesgos hay y qué hacer si está en una situación difícil.
Mito
"Si confía en mí, nunca va a probar nada."
Realidad
La confianza no elimina todos los riesgos. Sí hace más fácil que pida ayuda a tiempo.
Cómo decirlo
Evitar
"Yo sé que tú no harías algo así."
Preferir
"Confío en ti, y también sé que pueden aparecer presiones o situaciones difíciles. Me importa que podamos hablarlo."
Evitar
"Si alguna vez pruebas algo, me muero."
Preferir
"Si alguna vez estás cerca de una situación de consumo, prefiero que hables conmigo antes de quedarte a solas con eso."
Evitar
"Las drogas arruinan la vida y punto."
Preferir
"Hay consumos que afectan el cuerpo, las decisiones y los vínculos. Quiero que tengas información y apoyo."
Evitar
"Si me entero de que tomaste algo, ya verás."
Preferir
"Si alguna vez tomaste de más, llámame. Solo quiero que estés bien."
Para hacer: una conversación breve, sin interrogatorio
- 1Elige un momento tranquilo, sin enojo ni apuro.
- 2Abre con una pregunta amplia: "¿Qué se habla entre ustedes sobre alcohol, vapeo u otras sustancias?".
- 3Escucha sin corregir de inmediato.
- 4Di con claridad dónde estás tú: cuidado, límites y disponibilidad.
- 5Deja la puerta abierta: "Podemos seguir hablando de esto cuando quieras".
La frase más importante
"Si alguna vez tomaste de más, o estás en un lugar donde necesitas que te busque, llámame. No me voy a enojar en ese momento. Solo quiero que estés bien."
Una pregunta para quedarte pensando
¿Qué sabe tu hijo o hija de lo que piensas tú sobre el alcohol, por lo que dices y por lo que haces?