Herramientas simples para la vida de todos los días

Avisar antes, ordenar en pasos, hacer pausas y bajar estímulos. Ajustes pequeños que cambian el clima.

2 min de lectura

No se trata de hacer todo por tu hijo o hija. Se trata de tender un puente entre lo que necesita y lo que se le pide. Muchas de estas herramientas sirven aunque no haya un diagnóstico.

Mitos y realidades

Mito

"Una rutina clara lo vuelve dependiente."

Realidad

Una rutina clara puede darle más independencia.

Mito

"Si necesita pausas, está evitando sus responsabilidades."

Realidad

Las pausas pueden prevenir una crisis o un bloqueo.

Mito

"Explicarle varias veces es consentirlo."

Realidad

Decirlo de otra manera puede ayudarlo a entender y a empezar.

Mito

"Los ajustes tienen que ser grandes para servir."

Realidad

A veces un ajuste pequeño cambia mucho.

Mito

"La casa tiene que ser igual para todos."

Realidad

Ser justo no siempre es pedirles exactamente lo mismo a todos.

Cómo decirlo

Evitar

"Ya te lo dije mil veces."

Preferir

"Te lo digo de otra manera, y lo dejamos escrito para que quede más claro."

Evitar

"Apúrate, no es tan difícil."

Preferir

"Vamos por partes. Primero esto, después lo siguiente."

Evitar

"No puedes parar ahora."

Preferir

"Hacemos una pausa corta y después seguimos con un paso concreto."

Evitar

"Deja de hacer drama con los ruidos."

Preferir

"Si el ruido te sobrecarga, pensemos cómo bajarlo o si cambiamos de lugar."

Evitar

"Eres un desastre con tus cosas."

Preferir

"Busquemos un sistema simple para que te sea más fácil organizarte."

Para hacer: una rutina a la vista

  1. 1Elige una rutina que genera conflicto.
  2. 2Divídela en tres a cinco pasos concretos.
  3. 3Escríbela y déjala a la vista.
  4. 4Acuerden cuándo la revisan.
  5. 5Cámbiala si resulta demasiado larga o poco realista.

Para hacer: la escala de sobrecarga

  1. 1Define con tu hijo o hija cómo se siente cuando está bien, cuando se está cargando y cuando ya no puede más.
  2. 2Identifiquen las señales del cuerpo o de la conducta en cada momento.
  3. 3Acuerden qué ayuda en cada uno.
  4. 4Usen la escala antes de que llegue la crisis.
  5. 5Después, miren juntos qué sirvió.

Para tener en cuenta

  • Prueba una herramienta por vez, para no saturar.
  • Pregúntale siempre si la ayuda que propones le sirve.
  • Revisa las rutinas en momentos tranquilos, no en medio de un conflicto.

Una pregunta para quedarte pensando

De lo que le pides cada día, ¿qué es necesario y qué es costumbre?

Señales para consultar sin esperar

En cualquier situación, conviene consultar con un profesional sin esperar si:

  • Se lastima a propósito, o habla de morir o de no querer seguir.
  • Tiene crisis frecuentes, con pérdida de control o riesgo de hacerse daño o de dañar a otros.
  • Rechaza la escuela de forma intensa, o ya no sostiene rutinas básicas: dormir, comer, higiene.
  • Está muy aislado, o con un agotamiento extremo.
  • En casa, el cansancio de los adultos está llevando a gritos, amenazas o castigos extremos.

También si la escuela y la familia no logran coordinarse frente a un deterioro evidente.

Si hay riesgo inmediato, acude a un servicio de urgencias o llama al servicio de emergencias de tu país.

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