Cuando la convivencia se vuelve muy difícil: por dónde empezar y cómo pedir ayuda
Para cuando los conflictos son diarios y ya no hay acuerdos que funcionen. Un punto de partida claro.
4 min de lectura
Si llegaste hasta aquí, es probable que estés pasando por un momento muy exigente. La convivencia con un adolescente puede ser agotadora incluso en las mejores circunstancias. Cuando se vuelve conflictiva de forma sostenida, el desgaste es enorme.
Una convivencia muy deteriorada no aparece de un día para el otro, y tampoco se resuelve de un día para el otro. No es el resultado de un fracaso personal: influyen la etapa, la historia familiar, el contexto y el temperamento. Que estés buscando orientación muestra que te importa, y eso es lo que un adolescente necesita de su familia.
Cómo se ve una convivencia en un nivel crítico
- Los conflictos son diarios y de alta intensidad.
- Ya no hay acuerdos que funcionen.
- Hay agresiones verbales frecuentes, de un lado o de los dos.
- Sientes que perdiste toda autoridad o toda conexión.
- El clima en casa afecta a todos.
Lo primero: bajar la temperatura
Antes de resolver el problema de fondo, el objetivo inmediato es reducir la intensidad de los conflictos. No resolverlos: bajarlos un poco.
- Evita las discusiones en momentos de alta tensión.
- Elige una sola batalla por vez.
- Sal del cuarto si la conversación escala, y vuelve cuando los dos estén más calmados.
- Reduce por un tiempo las exigencias que no son esenciales, para concentrarte en lo más importante.
Cómo decirlo
Evitar
"¡Basta, ya no aguanto más!"
Preferir
"Necesito un momento. Seguimos cuando estemos más calmados."
Evitar
"Eres imposible."
Preferir
"Esto no está funcionando. Necesitamos ayuda."
Evitar
"O cambias o..."
Preferir
"No sé cómo seguir sin ayuda. Quiero buscarla."
Evitar
"Si sigues así, vas a ver."
Preferir
"Esto tiene consecuencias, pero no las vamos a decidir en plena pelea."
Mitos y realidades
Mito
"Si busco ayuda, va a pensar que no puedo con esto."
Realidad
Buscar ayuda es una señal clara de que te importa la relación.
Mito
"Ya es demasiado tarde para cambiar algo."
Realidad
No lo es. Familias con situaciones muy deterioradas lograron reconstruir el vínculo con acompañamiento.
Mito
"El problema es solo mi hijo o hija."
Realidad
Las dinámicas familiares involucran a todos. El cambio de cualquiera afecta al resto.
Mito
"Ir al psicólogo significa que somos una familia disfuncional."
Realidad
Significa que buscan herramientas. Todas las familias las necesitan en algún momento.
Mito
"Mi hijo o hija no va a querer ir."
Realidad
Muchos adolescentes se niegan al principio y después valoran el espacio.
Para esta semana, por tu cuenta
- 1Escribe en un papel las 3 situaciones que más conflicto generan en casa.
- 2Marca cuál de las tres te desgasta más a ti.
- 3Decide cuál puedes dejar de lado por ahora, para concentrarte en lo esencial.
El objetivo es reducir el problema, no resolverlo todo de una vez.
Qué profesional puede ayudar
Tipo
Psicólogo o psicóloga familiar
Para qué sirve
Trabaja la dinámica de la familia y los vínculos
Tipo
Psicólogo o psicóloga de adolescentes
Para qué sirve
Trabaja directamente con tu hijo o hija
Tipo
Orientación para madres y padres
Para qué sirve
Un acompañamiento más psicoeducativo, para el adulto
Dónde buscar
- Si tienes cobertura de salud: pide una derivación a psicología familiar o de niños y adolescentes.
- Si no tienes cobertura: centros de salud y hospitales públicos, servicios de orientación familiar de tu ciudad y organizaciones que trabajan con familias y adolescentes.
- Si no sabes por dónde empezar: habla con el médico de tu hijo o hija, o con el equipo de orientación de su escuela. Suelen tener contactos.
Cómo proponérselo a tu hijo o hija
Cómo decirlo
Evitar
"Vas a ir al psicólogo porque contigo no hay caso."
Preferir
"Quiero que tengamos un espacio para hablar las cosas con alguien que nos ayude. Creo que nos haría bien a los dos."
Para la primera consulta
Lleva anotado cuánto tiempo lleva la situación, qué situaciones son las más frecuentes, qué estrategias ya intentaste y cómo respondió tu hijo o hija.
Un paso para hoy
Busca el centro de salud más cercano, llama al equipo de orientación de la escuela o pídele a alguien de confianza que te recomiende un profesional. Solo eso. No hace falta tener todo resuelto para empezar.
Una pregunta para quedarte pensando
¿Con quién cuentas tú mientras atraviesas esto?