Cuando la búsqueda viene con malestar

Confusión intensa, inseguridad, aislamiento o miedo a ser visto. La tarea no es definir por él, sino mirar cómo lo está viviendo.

2 min de lectura

A veces la búsqueda viene con angustia, inseguridad, aislamiento, conflictos frecuentes, rechazo del cuerpo, una necesidad muy grande de aprobación o miedo a ser visto. La tarea de la familia no es decidir por él quién es. Es mirar de cerca cómo está viviendo esa búsqueda, y si necesita más apoyo.

Mitos y realidades

Mito

"Si está confundido, hay que darle respuestas rápidas."

Realidad

Las respuestas rápidas pueden cerrar un proceso que necesita tiempo.

Mito

"Si habla poco, es que no quiere que nos metamos."

Realidad

El silencio puede ser defensa, vergüenza, miedo o falta de palabras.

Mito

"Lo mejor es no tocar el tema."

Realidad

El silencio de la familia puede aumentar la soledad.

Mito

"Sus amigos lo acompañan mejor que nosotros."

Realidad

Los amigos ayudan, y también pueden sumar presión o comparación.

Mito

"Pedir ayuda quiere decir que es grave."

Realidad

Pedir orientación a tiempo puede evitar más sufrimiento.

Cómo decirlo

Evitar

"Tienes que saber quién eres."

Preferir

"No hace falta que tengas todo definido. Sí me importa cómo estás viviendo esto."

Evitar

"No te compliques tanto."

Preferir

"Crecer y encontrarse puede ser confuso. Podemos pensarlo juntos."

Evitar

"No quiero hablar de eso."

Preferir

"Puede costarme, pero no quiero que atravieses esto a solas."

Evitar

"No llores por eso."

Preferir

"Veo que esto te duele. Estoy aquí."

Evitar

"Eso no se cuenta afuera."

Preferir

"Tu intimidad importa. Si buscamos ayuda, va a ser con cuidado y con respeto."

Para hacer: abrir una conversación cuidada

  1. 1Empieza por algo concreto que observaste: "Te noto con menos ánimo".
  2. 2No interpretes de entrada.
  3. 3Pregúntale si prefiere hablar contigo o con otra persona de confianza.
  4. 4Reconoce que es difícil, sin dramatizar.
  5. 5Si hoy no puede, retómalo otro día.

Para hacer: que en casa nadie tenga que pasar vergüenza

  1. 1Evita las bromas sobre su cuerpo, sus gustos, su ropa, sus amistades o su forma de mostrarse.
  2. 2Pídeles a los otros adultos de la casa que cuiden cómo hablan.
  3. 3Intervén si hay burlas entre hermanos o de otros familiares.
  4. 4Reconoce que la vergüenza puede doler mucho.

Qué observar

  • Cuánto dura el malestar y qué tan intenso es.
  • Si hay rechazo intenso del cuerpo, aislamiento o abandono de lo que hacía.
  • Si las conversaciones terminan en pelea o en algo más de apertura.

Una pregunta para quedarte pensando

¿Qué tendría que esconder tu hijo o hija para estar tranquilo en casa?

Señales para consultar sin esperar

Conviene consultar con un profesional sin esperar si:

  • Se lastima a propósito, o habla de morir o de no querer seguir.
  • Siente un rechazo intenso de sí o de su cuerpo, o una vergüenza que lo paraliza.
  • Se aisló de casi todo, o dejó actividades que sostenía.
  • Sufre acoso, discriminación o violencia, en la escuela o en cualquier otro lugar.
  • En casa hay humillaciones, castigos o amenazas de echarlo por ser como es.
  • Esconde partes importantes de quién es por miedo a cómo van a reaccionar.

También si los adultos de la casa sienten que no pueden acompañar sin que el conflicto escale.

Si hay riesgo inmediato, acude a un servicio de urgencias o llama al servicio de emergencias de tu país.

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