Cuando siento que perdí la comunicación: por dónde empezar
Que la sientas perdida no quiere decir que lo esté para siempre. Un punto de partida, y cómo pedir ayuda.
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Extrañar a un hijo o una hija estando en la misma casa es un dolor difícil de explicar. No es silencio total: es que las conversaciones ya no tienen profundidad, que el contacto se volvió tenso o apenas práctico, que sientes que vive en un mundo al que ya no tienes acceso.
Ese dolor es una señal de que el vínculo te importa. Y la distancia no es el final del vínculo: puede dañarse mucho y aun así recuperarse. Tu hijo o hija también sufre esta distancia, aunque no lo demuestre.
Lo que no ayuda en este punto
- Insistir en conversaciones largas cuando la confianza está baja.
- Pedir explicaciones sobre la distancia.
- Comparar el presente con "cómo éramos antes".
- Responder con enojo al silencio.
Lo que puede ayudar
- 1Bajar la presión. Por extraño que parezca, lo primero es dejar de intentar comunicarse "en profundidad". Por un tiempo, solo presencia tranquila.
- 2Encontrar un punto de contacto pequeño. Algo que todavía compartan, aunque sea mínimo: una serie, una comida, un trayecto. Empieza ahí, sin pretender que es más de lo que es.
- 3Decir lo que sientes, una sola vez. "Sé que estamos distantes. Extraño estar más cerca de ti. No tienes que responder nada. Solo quería que lo supieras." Dicho una vez, con calma. No repetido.
- 4Buscar acompañamiento profesional. No porque no tenga arreglo, sino porque lo que generó la distancia es muy difícil de ver y de cambiar desde adentro.
Mitos y realidades
Mito
"Si me esfuerzo más, va a mejorar."
Realidad
El esfuerzo sin otra manera de acercarse puede aumentar la presión.
Mito
"Ya no hay nada que hacer."
Realidad
No es cierto. Pero sí hacen falta herramientas distintas de las que ya usaste.
Mito
"Es culpa mía."
Realidad
La distancia es el resultado de algo que pasa entre varios, no de una sola persona.
Mito
"Si voy yo solo a consultar, no sirve."
Realidad
Trabajar tu propia manera de comunicarte cambia lo que pasa en la familia.
Para hacer por tu cuenta, antes de cualquier otra cosa
- 1¿Cuándo fue la última vez que tuvimos un intercambio sin tensión, aunque fuera pequeño?
- 2¿Qué hice yo que pudo haber contribuido a la distancia?
- 3¿Qué tendría que cambiar en mi forma de acercarme?
No es para culparte. Es para tener más claridad antes de actuar.
Qué apoyo puede ayudar
Tipo
Terapia familiar
Para qué sirve
Trabaja la forma en que se hablan y se escuchan entre todos
Tipo
Un espacio propio para tu hijo o hija
Para qué sirve
Un lugar donde pueda hablar sin la presencia del adulto
Tipo
Orientación para madres y padres
Para qué sirve
Para el adulto que quiere trabajar su parte, aunque el adolescente no participe todavía
Cómo proponérselo
Cómo decirlo
Evitar
"Vamos al psicólogo porque no nos podemos comunicar."
Preferir
"Quiero que tengas un espacio para hablar de lo que quieras con alguien que no sea yo. Sin que yo me entere de lo que digas si no quieres."
La segunda le ofrece autonomía y privacidad, dos cosas que un adolescente valora mucho.
Un paso para hoy
No intentes tener hoy una conversación importante. Busca un momento para estar cerca, sin expectativas: una comida, mirar algo juntos. Y si sientes que ya no puedes por tu cuenta, busca un profesional esta semana.
Una pregunta para quedarte pensando
¿Qué extrañas de cómo hablaban antes?