Revisar mi manera de escuchar

La intención importa, pero también el modo en que uno entra a la conversación. Un recurso para mirarse como adulto.

2 min de lectura

Estar disponible no es preguntar todo. Escuchar no es esperar el turno para responder. Y a veces acompañar mejor es intervenir menos.

Mitos y realidades

Mito

"Si insisto, voy a lograr que hable."

Realidad

Insistir no siempre abre. A veces presiona.

Mito

"Mi intención alcanza para que la conversación salga bien."

Realidad

La intención importa, y también el modo en que entras.

Mito

"Escuchar bien es dar rápido una solución."

Realidad

A veces escuchar mejor es tolerar no resolver enseguida.

Mito

"Si no me cuenta algo, me está dejando afuera."

Realidad

No saber todo no es quedar fuera del vínculo.

Mito

"La dificultad está solo en el adolescente."

Realidad

En una conversación siempre hay más de una parte.

Cómo decirlo

Evitar

"Dime exactamente qué te pasa."

Preferir

"Si quieres, podemos pensar juntos qué te está pasando."

Evitar

"Yo ya sé lo que te pasa."

Preferir

"Quiero entender cómo lo estás viviendo tú."

Evitar

"No entiendo por qué no me lo dijiste antes."

Preferir

"Gracias por decírmelo ahora."

Evitar

"Yo solo quiero ayudarte."

Preferir

"Quiero ayudarte de una manera que no te cierre más."

Evitar

"Te estoy hablando bien y tú reaccionas mal."

Preferir

"Quiero revisar también cómo estoy entrando yo en esta conversación."

Para hacer por tu cuenta: mirar cómo entro

  1. 1Elige una conversación reciente que haya salido mal.
  2. 2Registra con qué tono entraste y qué querías conseguir.
  3. 3Detecta si apuraste, interrumpiste o corregiste rápido.
  4. 4Piensa una manera más breve y más abierta de empezar la próxima.

Para hacer por tu cuenta: una sola pregunta

  1. 1Elige un tema importante.
  2. 2Formula una sola pregunta abierta.
  3. 3Escucha la respuesta completa, sin agregar otra enseguida.
  4. 4Responde solo a eso, sin abrir cinco temas más.

Qué observar

  • Si baja tu urgencia por aclararlo todo rápido.
  • Si tu hijo o hija puede quedarse un poco más en la conversación.
  • Si tu presencia acompaña o presiona.

Una pregunta para quedarte pensando

Cuando escuchas, ¿esperas entender o esperas tu turno?

Para ir más a fondo

Raíces es un espacio para mirar cómo se hablaba, y de qué no se hablaba, en la casa donde creciste.

Señales para consultar sin esperar

Conviene consultar con un profesional sin esperar si:

  • Hay insultos, humillaciones o amenazas frecuentes, de cualquiera de los dos lados.
  • Cualquier intento de hablar termina en una escalada intensa.
  • El silencio ya es total, o la palabra solo aparece como pelea.
  • La distancia está afectando el sueño, la escuela o la convivencia de toda la casa.
  • Sientes que ya no pueden con esto por su cuenta.

Si además de hablar menos lo notas con tristeza, sin energía o aislado de todo, mira también el tema Estado emocional.

No hace falta esperar a una ruptura mayor para pedir ayuda.

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