Cuándo y cómo empezar a hablar

Antes de lo que piensas, y en muchas conversaciones cortas más que en una sola charla.

2 min de lectura

Cuándo empezar

La conversación sobre el alcohol y las drogas puede empezar de forma natural desde los 10 u 11 años, adaptada a la edad. No como "la charla sobre el consumo", sino dentro de conversaciones más amplias sobre el cuerpo, los vínculos, la presión de los demás y el bienestar.

Lo que más protege

  • Un vínculo familiar firme, donde se puede hablar.
  • Actividades donde se siente parte y se siente capaz.
  • Saber decir que no frente a la presión del grupo.
  • Información real sobre los efectos de las sustancias.
  • Saber que puede acudir a un adulto sin miedo.

Probar no es lo mismo que tener un problema

La mayoría de los adolescentes que prueban alcohol no desarrollan una dependencia. La diferencia entre probar y tener un problema tiene que ver con la frecuencia, la cantidad, el contexto y, sobre todo, con si el consumo está cumpliendo una función: escapar, no sentir, poder estar con otros.

Lo que cierra la conversación

  • Empezar con datos alarmantes.
  • Hablar de consecuencias antes de escuchar.
  • Dar por hecho que ya consume, sin tener motivos.
  • Convertir la conversación en un interrogatorio.
  • Terminar con una amenaza.

Lo que la abre

  • Empezar con curiosidad de verdad.
  • Contar algo de tu propia experiencia, con honestidad.
  • Preguntar antes de concluir.
  • Dar información real, sin exagerar los riesgos.
  • Terminar recordándole que puede llamarte sin miedo.

Una pregunta para quedarte pensando

¿Cómo se hablaba del alcohol y de las drogas en la casa donde creciste?

Para ir más a fondo

Raíces es un espacio para mirar qué lugar tuvieron el alcohol y otras sustancias en tu propia historia, y qué se callaba.

Señales para consultar sin esperar

Busca ayuda sin esperar si:

  • Hay una intoxicación: se desmaya, está confundido, vomita sin parar, le cuesta respirar o mantenerse despierto. Eso es una emergencia.
  • Mezcla sustancias, o las mezcla con alcohol o con medicamentos.
  • Sigue consumiendo aunque ya tuvo consecuencias importantes, o no puede parar.
  • Desaparece de casa, tiene deudas o falta dinero.
  • Habla de hacerse daño, o hay violencia.

También si sientes que la familia ya no puede acompañar esto sola.

Ante una emergencia médica, llama al servicio de emergencias de tu país o acude a un servicio de urgencias. No esperes a que se le pase.

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